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La relación entre Ciro James y Clarín

Mauricio Macri está con el agua al cuello y no sólo por las inundaciones en la ciudad: la cloaca en la que convirtió el proyecto de formar una policía propia ha salpicado esta semana a dos funcionarios más de la primera línea de su gobierno. El pasado domingo, Miradas al Sur reveló –con carácter de primicia–, que la mujer del espía Ciro James se comunicaba con la wedding planner Bárbara Diez, esposa del jefe de Gabinete porteño, Horacio Rodríguez Larreta. Hasta ese momento, Rodríguez Larreta se presentaba a sí mismo como posible víctima del espionaje macrista y había solicitado al juzgado federal de Norberto Oyarbide que investigara si los teléfonos de su domicilio estaban pinchados.


Este lunes, Rodríguez Larreta admitió ante el diario Ámbito Financiero que las comunicaciones existían, pero las atribuyó a un emprendimiento entre ambas mujeres (una guía de novias), a la que también había hecho referencia este diario indicando que la confianza entre ambas mujeres era tal que facturaban juntas estos servicios. Aunque Larreta reiteró que no conocía al espía ni que la socia de su mujer era su esposa, el jefe de Gabinete no ha logrado explicar por qué pidió al juzgado que investigara sus teléfonos. Quizás podría habérselo pedido a la wedding planner.
Paralelamente, aparecieron más de medio centenar de llamados telefónicos entre el actual jefe de la Policía Metropolitana, Eugenio Burzaco, y su predecesor en el cargo, el ex comisario Jorge Fino Palacios, hoy preso en Marcos Paz procesado por espionaje.
Las llamadas abarcan el período de agosto de 2007 a octubre de 2009. De ellas, 27 fueron del teléfono de Burzaco al de Palacios y otras 26, a la inversa. Una de las últimas comunicaciones fue la noche del 25 de agosto último: un llamado de Burzaco el día que Palacios renunció. Desde entonces, hubo otras tres comunicaciones, todas del jefe de la Policía a su antecesor. Dos del 8 de octubre, fecha que coincide con la detención de Ciro James, y una del 20 de ese mes, poco antes de que el juez Oyarbide detuviera a Palacios.
En una primera instancia, las llamadas de Burzaco a Palacios lo incorporaron a la causa, pero no lo comprometían. Sin embargo, al conocer esta noticia, el empresario Carlos Ávila se presentó de manera espontánea ante el juzgado de Oyarbide y lanzó una hipótesis explosiva. Ávila, que fue una de las víctimas de las pinchaduras telefónicas canalizadas a través de los juzgados de Misiones, atribuyó la suya al Grupo Clarín y su subsidiaria TyC Sports, cuyo CEO es Alejando Burzaco, hermano del jefe de la Metropolitana. Ávila está convencido de que el móvil del espionaje fue obtener información sobre sus contactos con el titular de la AFA, Julio Grondona, por el contrato para la televisación del fútbol. El empresario televisivo explicó que las disputas con sus ex socios en TyC comenzaron en el 2006 cuando se produjo su desvinculación de la sociedad.
Para esa misma época, Grondona pretendió negociar, sin éxito, un aumento de 30 a 50 millones de dólares que TyC debía entregarle a la AFA por los derechos del fútbol. Ante el fracaso de las negociaciones, Grondona le pidió a Ávila que delineara una estrategia para poder dar de baja el contrato de la AFA con TyC. Ávila está convencido que la pinchadura de su teléfono y el de su yerno, Federico Infante, que en 2007 era gerente de TyC, está vinculada con Alejandro Burzaco.
Otra evidencia que abona la teoría de Ávila sobre la responsabilidad del Grupo Clarín es que de los entrecruzamientos telefónicos se detectaron cinco llamados del espía Ciro James al celular registrado a nombre de Silvia Fajre, ex secretaria de Cultura del Gobierno de Jorge Telerman y esposa de Ricardo Kirschbaum, editor general del diario Clarín. Dos de esos llamados coinciden con los días en que James retiró las grabaciones de las pinchaduras de los teléfonos de Ávila.
El 22 de septiembre de 2009 a las 13.35, el espía retiró de la Side los casetes con las escuchas a Ávila. Ese mismo día, a las 14.16, se comunicó al celular a nombre de Fajre. El episodio se repitió el 24 a las 15.11 cuando James retiró los casetes y llamó al teléfono de Fajre a las 17.28. Aunque el teléfono estaba registrado a nombre de Fajre, fuentes del juzgado confirmaron a este diario que el celular era usado por Federico Kirschbaum, hijo del editor general de Clarín.
La precisión no hace otra cosa que agravar las sospechas porque Kirschbaum junior es –según su propio currículum–, un especialista en seguridad informática que trabaja  en la empresa Infobyte Security Research. Sin embargo, la edición de julio de 2009 de la revista Brando –perteneciente al grupo de revistas de La Nación– lo presenta como uno de los cinco mejores hackers del país. Clarín ha amenazado a Ávila con acciones judiciales pero su editor general no ha explicado por qué el espía Ciro James se comunicaba con el teléfono de su hijo cada vez que retiraba de la Side las grabaciones de Ávila.
Oyarbide está a punto de procesar al ex ministro de Educación Mariano Narodowski y de citar a prestar declaración indagatoria a Macri y a Guillermo Montenegro. Y no descarta ahora convocar también a Burzaco y a Bárbara Diez, la esposa de Rodríguez Larreta.
La conexión inalámbrica entre Palacios y Burzaco y las acusaciones de Ávila revelan que, más allá de las actitudes declamatorias de Burzaco  y las pretensiones de Macri y de Montenegro de desentenderse del escándalo, existe una continuidad entre ambas gestiones. Las presunciones de que entre Palacios y Burzaco había una relación estrecha que aseguraba la continuidad del proyecto de armar un servicio de inteligencia paraestatal son ahora algo mucho más concreto que simples sospechas.
La compra de una flota de 45 automóviles no identificados por $3.850.000 para realizar inteligencia criminal, una actividad ilegal en tanto la ciudad carezca de legislación que la autorice, fue justificada por Burzaco. La compra de pistolas paralizantes cuestionadas por Naciones Unidas y por Amnistía Internacional, sumadas a la negativa de Macri a ratificar la Convención contra la Tortura, son señales elocuentes del rumbo que tomó una policía mal nacida desde sus orígenes.
“El escándalo del espionaje porteño es una consecuencia de la perversa creación y funcionamiento de un sistema paraestatal de espionaje que se valió del ilegítimo uso de los recursos del Estado nacional, como también de fondos del Gobierno de la ciudad que dolosamente fueron aplicados a la retribución de Ciro James”, escribió Hernán Del Gaizo, abogado del familiar de víctimas de la Amia, Sergio Burstein, en sendas presentaciones realizadas la semana pasada a la Cámara Federal y al juzgado de Oyarbide en las que por primera vez se menciona a Mauricio Macri como integrante de una asociación ilícita.
El abogado de Burstein señala que la intervención del teléfono de su cliente por parte del espía Ciro James “fue sostenida económicamente con el patrimonio malversado de la ciudad.” Y a renglón seguido menciona a Macri como miembro de una asociación ilícita. “La organización criminal era integrada por Macri; Narodowski; Chamorro; los actualmente suspendidos jueces misioneros y los detenidos Palacios y James.” Tras la presentación de ambos escritos, Romina Burstein, la hija de Sergio, sufrió un intento de secuestro virtual. En este nuevo capítulo del Macrigate, nada parece casual.

http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-140594-2010-02-19.html

FUENTES: http://www.elargentino.com/nota-78706-La-cloaca-de-los-espias-portenos.html

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