Archivos Mensuales: septiembre 2013

La muerte de Pechito Ferreiro

1176301_513553212052120_1169942687_nSolía ser su casa una de las esquinas más transitadas de la ciudad, como Scalabrini Ortíz y Santa Fé. Y tenía como familia dos perros llamados Galo y Pechin. Contaba con la solidaridad de los vecinos que le daban algo de comida, ropa, y hasta el cable para ver la televisión. Televisión que lo reflejó varias veces en el último tiempo y lo hizo el linyera más famoso. Hacía 12 años que Alejandro “Pechito” Ferreiro vivía en la calle. Quizá, semejante notoriedad lo llevó a su final.

Cuatro días después de tratar el tema en el programa de Mirtha Legrand, donde estuvo Gabriela Michetti, una ambulancia del SAME lo lleva al hospital Fernández. Allí le dan el alta y vuelve a su esquina el jueves a la medianoche. Al día siguiente , una camioneta del BAP lo levanta a él y a sus perros y lo lleva primero al Hogar Rawson, donde no quisieron hospedarlo y luego al Penna. En ningún lado hay registro de su entrada ni de fuga alguna. Allí el Gobierno de la Ciudad pierde rastro de su paradero y de los perros. Después de 50 horas de no saber nada de él los vecinos lo encontraron cerca de la cancha de San Lorenzo, en calzoncillos y golpeado. Lo internaron en el Hospital Rivadavia y el sábado 7 de septiembre falleció por una infección pulmonar.

La pregunta que me hago es la siguiente: ese es el accionar del Gobierno porteño con las personas en situación de calle; levantarlas llevarlas a un hospital y perderlas por ahí? Las sacan de su lugar de pertenencia y las dejan solas deambulando por la gran ciudad? Nadie se hace cargo de esas vidas humanas? No las pueden llevar junto con sus vecinos que evidentemente las tratan mejor que los funcionarios?

Para tratar de aclararnos el panorama charlamos con la legisladora de la ciudad, María José Lubertino, y esto nos decía: AUDIO 1

Esas eran las palabras de la legisladora Lubertino.

Asimismo quisimos conocer un poco más de la vida en la calle y fuimos a preguntarle a Daniel Giménez de Proyecto 7, una ONG que brinda hogar y talleres a personas de la calle, sobre el caso “Pechito” y el resto de la gente. Esto era lo que nos decía: AUDIO 2

En esta extensa charla Daniel Giménez, de Proyecto 7, nos relataba que había una falta de interés del gobernante actual y de los anteriores en generar políticas habitacionales o al menos que promuevan oportunidades para que esa gente aprenda un oficio y pueda conseguir un trabajo.

Sin embargo, los que venimos señalando los atentados del Gobierno de la Ciudad contra los DD.HH. del grupo de personas en el Parque Indoamericano, en el Centenario o en el Borda no podemos pensar que lo que de “Pechito” fue simplemente desamparo y desidia.

En la ciudad existió una patota llamada UCEP (Unidad de Control del Espacio Público) que tuvo que ser desmantelada por el Jefe de Gobierno por todas las denuncias de agresión que tuvo. Fue denunciada por la Defensoría del Pueblo, partidos opositores, periodistas, vecinos y personas sin techo damnificadas, por ejercer violencia física y verbal contra indigentes y sustraerles sus pertenencias. Existe, a su vez, un caso en el que una mujer embarazada denunció no solo haber sido golpeada e insultada, sino también haber sido abusada sexualmente por miembros de la UCEP, lo que derivó en un desplazamiento de placenta constatado por personal médico del hospital Ramos Mejía.

 

Sobre este grupo también dialogamos con Daniel Giménez: AUDIO 3

Allí estaba dialogando con nosotros Daniel Giménez, de Proyecto 7, una ONG para personas sin techo. Y nos contaba lo que hacía la UCEP y lo que ahora hace Espacio Público. Por eso, no son casualidades las medidas represivas de estos grupos civiles y de la Policía Metropolitana. Además de la causa de las escuchas ilegales Mauricio Macri también está procesado por estos casos de la UCEP.

Quedará en manos de la Justicia determinar el grado de injerencia del Jefe porteño y, quizá en otra instancia determinar si no hay una política sistemática de persecución contra grupos marginados.

 

La columna fue originada en el programa radial del autor. Para escucharla en su totalidad debe dirigirse a este sitio

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Metrobús de Buenos Aires

ImageMoverse de un lado a otro te desgasta. Transitar de un punto cualquiera a otro en la ciudad se ha convertido en una aventura poco divertida. Ya no hay un solo día complicado para viajar, como era el viernes antiguamente. Hoy todos los días son viernes, sin la recompensa que trae la última jornada laboral. Más autos nuevos patentados y arterias que si no tienen alguna protesta sobre ella son achicadas para el uso de las bici-sendas o ensanchadas para la colocación de mesitas de los bares donde ya no se puede fumar, como sucede en Palermo. En auto, taxi, remis, combi o colectivo moverse te quita tiempo y energía. Y ante este caos el Metrobús como solución?

Actualmente funcionan el Metrobús Oeste y el Metrobús 9 de Julio. El primero se traslada sobre la Av Juan B. Justo y une Liniers con Palermo; y el segundo sobre la Av. 9 de Julio, uniendo Constitución con Retiro. Y próximamente se inaugurará el de la zona sur.

El Jefe de Gobierno, Mauricio Macri, nos invita a seguir confiando en el sistema público de transporte, porque ahora los colectivos recorren toda la 9 de Julio en 15 minutos. Pero el resto de la ciudad qué? Uno no se desenvuelve solamente en esas 30 cuadras rectas del microcentro. Muchas personas salen de Villa Crespo, Caballito, Boedo, Paternal, etc, etc para ir a trabajar al microcentro y luego ir a estudiar o a un segundo trabajo en Balvanera, Almagro, Belgrano, Villa Urquiza, etc. y si tienen la posibilidad de usar un auto lo hacen porque el sistema público de transporte desgasta. Hace poco un amigo me contaba que tuvo que llevar a su hija al Sanatorio de los Arcos, que queda en Juan B Justo al 900, y tardó en auto desde Liniers hasta este punto más de una hora y media. Y cualquiera que haya transitado Juan B. Justo sabe cómo se complicó la vida a los automovilistas. Lo mismo que ocurre a los que hoy transitan por Carlos Pellegrini o Bernardo de Irigoyen y por Cerrito o Lima.

Nunca está de más aclararle a algún despistado que esta columna no es un ataque al Metrobús en defensa de los autos particulares; y especialmente porque creo que el transporte público tiene la función de trasladar a más personas de una forma más económica y saludable, sin tanta contaminación atmosférica y sonora. Pero el objetivo de desalentar el uso del automóvil debería ser implementado con un sistema público de transporte que funcione en su conjunto correctamente y no con arterias adyacentes al Metrobús que asfixian a quien circula.

Otro ejemplo, esta vez vivido en carne propia: El día de la inauguración del Metrobús 9 de Julio, viajé para probarlo desde Av. Santa Fé hasta Av. De Mayo. Solo 10 minutos. Luego decidí tomarme la línea A de subtes para volver a mi casa, en el barrio de Almagro. Y el bajar a la estación Lima ya empecé a quitarme la alegría de haber usado el Metrobús anteriormente. Mucha gente y todavía no era hora pico, simplemente las 5 de la tarde. Esperé unos 10 minutos y por fin llego la formación colmada de pasajeros. Intenté subirme, empujé un poco para quedar dentro de los elegidos para viajar y no hubo caso. La puerta se cerró delante de mis narices y me quedé otros 10 minutos esperando. En el siguiente subte pude subirme y experimentar distintos olores y virus que de alguna manera ingresaron a mi organismo y me causaron una linda congestión al día siguiente.

Lo que quiero demostrar en esta columna es que el problema del tránsito merece un tratamiento más serio y sin parches que descongestionen algunas zonas de la ciudad. Si una parte del sistema de trasporte público no funciona, el todo es disfuncional, y los pudientes seguirán sacando su auto para perder tiempo pero ir un poco más cómodos.