Archivos Mensuales: mayo 2011

Ahora

Ahora que la tristeza me vuelve a visitar,
Ahora que la luz le da paso a la oscuridad,
Ahora que camino fuera de la ruta,
Ahora quisiera volver el tiempo atrás.
 
Ahora que los recuerdos se clavan en el pecho,
Ahora que los lugares que anduvimos son extraños,
Ahora que dejaste de mirarme,
Ahora quisiera enamorarte otra vez.
 
Ahora que tengo que esconder mis lágrimas,
Ahora que falta la melodía de tu risa,
Ahora que me duele tu vacío,
Ahora, quisiera llamarte.
 
Ahora que renunciaría a todas mis ideas,
Ahora que mi fe no me da explicaciones,
Ahora que me chocó la realidad,
Ahora quisiera volver el tiempo atrás…
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Entrevista a Margarita Barrientos

Sale a la calle de tierra vestida para una ocasión muy formal. En cada mano lleva más de dos anillos. En su rostro se mezcla la dulzura y el sufrimiento de la vida. Camina con la preponderancia de una dueña y señora, y no está mal, ya que es fundadora y responsable de todo lo que pasa en el Comedor Los Piletones de Villa Soldati. Margarita Barrientos, Mujer del Año de 1999 por Feria de las Naciones, es precursora en el tema de comedores comunitarios.

-Si llega un turista a este comedor, ¿cómo le explica qué es un comedor comunitario?

-Yo creo que un comedor comunitario es un lugar donde se trabaja para la comunidad. Solucionar los problemas que tiene cada familia, acá en la villa; y no solamente les damos de comer, les damos educación, facilitamos para que tengan servicios médicos, y hasta tenemos una guardería de niños, ya que son muchas las mamás que tienen que ir a trabajar.

-¿Cuántas personas comen en un comedor comunitario?

-Depende de la zona, depende del espacio físico de cada comedor, pero entre 600 y 1200 personas pasan a diario por un comedor. En el mío son 966 niños y 280 adultos

-El boom de los comedores comunitarios fue después de la crisis 2001, ¿hoy en día con un mayor crecimiento del país, y la baja de desocupados, siguen existiendo comedores en gran número?

-Sí, y muchos más que en la crisis. En la época del 2001-2002 había alrededor de 200 comedores, yo creo que hoy hay más de 400. Hay muchísimos en Capital Federal, el periodismo no los muestra.

-En su caso, ¿cómo consigue la comida, y cuántas personas trabajan en su comedor?

-Nosotros conseguimos la comida a través de donaciones de escuelas, institutos privados, universidades, porque yo voy a dar charlas sobre el tema comunitario en las universidades, y ellas me ayudan mucho. También hay empresas que donan leche o azúcar, y muchas personas solas que se acercan hasta acá (Plumerillo 3995).

-No mencionó el aporte del Gobierno de la Ciudad, ¿por qué?

¿Es verdad que usted está peleada con Telerman y por eso no recibe mucha ayuda?

-Yo, en su momento, estuve peleada con (Aníbal) Ibarra y ahora con (Jorge) Telerman, que para mí son lo mismo. El Gobierno de la Ciudad manda 300 raciones pero nosotros necesitamos 900.

-Hay gente, incluso humilde, que piensa que los comedores generan vagos, que el Gobierno de la Ciudad debería destinar su ayuda en trabajo público para estas personas, ¿usted que piensa?

-Yo creo que lo que no tendría que existir son los piquetes, porque esos sí fomentan vagos, porque en un plan de piqueteros no solamente recibe uno, sino que recibe toda la familia. Y los comedores, mal que mal, ayudan a las personas. Es verdad que hay comedores que fomentan vagos, y son los que están liderados por organizaciones políticas, que tienen punteros, y estos comedores reciben mucho más subsidio que el mío que no tiene ninguna línea política.

-¿Cómo cree que será el gobierno de Mauricio Macri, siendo que es una persona a la que usted simpatiza?

-Ojalá que sea bueno, tengo mucha fe porque es necesario que se preste más atención a los comedores y a las villas.

-¿A usted le prometió algo?

-No.

De la pelota de fútbol a la pluma

Tiene la facilidad para escribir una novela, un cuento, un ensayo y hasta para escribir obras de teatro. Amante del fútbol, estuvo en el mundial de Alemania 2006 cuando Argentina eliminó a su selección mexicana, Juan Villoro es uno de los escritores clave de la nueva literatura latinoamericana. Su prosa llegó a traducirse a varios idiomas. Hace cuatro meses publicó su último libro Llamadas de Ámsterdam (Interzona), pero primer libro editado en la Argentina.

Usted ha sabido pasar de la crónica al ensayo, de la novela al cuento, y de temas diversos como el fútbol y el rock; ¿Existe algún mecanismo que le permite pasar de un género a otro?

-Soy un autor disperso que hace varias cosas al mismo tiempo. No tengo una estrategia de géneros, pero, como bien intuye, debe de haber mecanismos compensatorios que me hacen pasar de una travesía muy extensa a un viaje relámpago. Muchas veces tardo mucho en concluir un proyecto. Acabo de terminar una obra de teatro: Muerte parcial.

Es raro conocer a un escritor amante del fútbol, ¿Desde chico jugaba a este deporte?

-Siempre he sido aficionado al fútbol. Jugué bastante pero sólo di grandes partidos en mi imaginación. La literatura permite compensaciones y empecé a escribir de fútbol, buscando historias en la cancha y en las pasiones de la gente.

Hace poco publicó su último libro Llamadas de Ámsterdam, donde se narra a un protagonista obsesionado con su ex pareja, ¿Alguna vez absorbió tanto a una amada suya como el protagonista de su libro?

-En ocasiones conviene no saberlo todo de la persona amada, preservar una zona de misterio, una región donde ella aún puede ser de una manera o de otra. Las confesiones absolutas comprometen y a veces paralizan. No me refiero a vivir con alguien como con un extraño, sino a pensar que aún tiene algo que revelar. Respetar ese misterio, aplazarlo, no querer poseerlo es algo muy valioso que casi nunca hacemos.

Y lo que viene después es la dura carga del rechazo…

-El rechazo es difícil de sobrellevar, pero a veces es aún más difícil sobrellevar la confianza que otros depositan en ti.

Así como trabajó diferentes géneros y temas, ¿Piensa trabajar con el humor?

-Creo que el humor es un atributo de la inteligencia y permite comentar lo narrado para hacerlo más llevadero, para encontrarle un segundo plano, para proteger al lector de la crudeza de los hechos o incluso de las ideas del autor. Por eso me gusta tanto Ibargüengoitia, maestro del humor en México. Acabo de preparar una antología de sus crónicas para Reino de Redonda, la editorial de Javier Marías. Se llama Revolución en el jardín.

Te vas

El día que te vas desaparece todo brillo,
El sol se esconde y me inunda un diluvio.
Cómo cambias el tiempo con tu ausencia,
Y dejas un mundo sin ganas de nada.

Cuando te alejas con esos ojos a otro lado
Faltan en las flores los matices de sus pétalos.
Qué poder tienes para cambiar la naturaleza,
Y alejarte como si nada pasara.

Te llevas tu sonrisa y tu alegría de mi vida.
En un andén un falso consuelo tapa una herida.
¿Qué lástima más, tu partida o mi mentira?
No hace falta siquiera que lo digas.

El día que te vas me mandas a otro mundo.
Ni mi sombra está en este camino sin rumbo.
Cómo cambias el espacio con tu ausencia,
Y dejas un vacío hasta que vuelvas.