Duendes de la noche

Son seres de la oscuridad. Aparecen con la primera estrella de la noche. Muchas cosas de la ciudad, al otro día, desaparecen por culpa de ellos.
Son seres veloces. Corren para llegar lo más rápido a sus casas. Muchas veces, por hacerlo rápido, ocasionan ruidos que despiertan a más de uno.
Son seres especiales. Llevan una vida totalmente distinta a la nuestra. Muchas veces esa vida los pone de malhumor.
Es un trabajo muy difícil el que realizan. A más de uno nos costaría hacerlo. Y si nadie lo hiciera la ciudad sería un caos.
Es un trabajo nocturno. A más de uno le cambia la vida. Y tal vez, por eso, durante la mañana los vuelve insociables.
Es un trabajo insalubre. A más de uno le costó la vida. Y quizá, por culpa de un imprudente que no piensa en ellos.
Así es la vida de un duende de la noche. Trataré de contarles, brevemente, sus secretos, sus travesuras, y mi experiencia con ellos.
La tarde que los conocí hacía bastante frío. Durante ese día, atrás ya había quedado el taller de expresión, y mi único objetivo posterior era conocerlos.
Los duendes de la noche comienzan a trabajar a las 20 en punto. No importa el frío, la lluvia, ni el viento. Desde su cueva, en Palermo, salen a cambiar el aspecto urbano. Por lo general, uno de ellos maneja la nave y otros dos hacen “el trabajo sucio”.
Cuanto más rápido hagan su recorrido, más temprano pueden volver a sus casas. Casas que los esperan con una familia ya dormida. Una familia que vive a trasmano de ellos. Pocas son las veces que pueden disfrutar de sus hijos, y si lo hacen, a la noche no trabajan bien por la falta de sueño.
Los duendes de la noche, además deben tener cuidado con las bolsas que se llevan. Pueden estar abiertas, desparramadas por los cartoneros, o lo peor, con algún objeto cortante en su interior. También deben cuidarse, durante su recorrido, de no caer lastimados desde su nave al duro asfalto, o que la máquina que compacta las bolsas no haga lo mismo con alguno de ellos. El sueldo, según los duendes, es bastante bueno. Aunque habría que ver si cada uno de nosotros se transformaría en duende por esa cifra.
Los duendes de la noche trabajan seis noches a la semana. Cada tarde, mientras esperan para salir de su cueva, se arman grandes partidas de truco, o se comentan las anécdotas que vivieron en la semana.
Es así como estos seres se presentan a la sociedad, camuflados según el color de la empresa. Así se presentan a una sociedad que se percata muy poco de ellos, que si los conoce, los conoce como duendes de la noche.
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Acerca de literatos

Un pichón de literato, sensible, simpático, con sueños y fantasías a reflejar en este humilde blog. De 28 años, periodista egresado de TEA, estudiante de Ciencias de la Comunicación en la UBA, y oriundo del barrio porteño de Almagro. Trabaja en el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, no profesa el macrismo y sus ideas se mueven dentro de un espacio progresista. Co-conductor de Quiero Vale 4.

Publicado el junio 1, 2011 en ensayos y etiquetado en , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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